Inflación crece a nivel mundial

La inflación de Octubre en los Estados Unidos hizo mucho ruido en el mercado y este dato abrió aún más el debate sobre si la inflación es un problema transitorio o permanente a nivel mundial poniendo en duda si las políticas implementadas por el presidente de la Reserva Federal están siendo las adecuadas.


Más allá de los cuestionamientos que se le hacen a Powell, esta semana trascendió que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, nominó a Jerome Powell para un segundo mandato de cuatro años al frente de la Reserva Federal, en un anuncio de la Casa Blanca.

Jerome Powell agradeció la nominación, que calificó de oportunidad extraordinaria, y se comprometió a hacer todo lo que pueda para cumplir con los objetivos que el Congreso de EE.UU. le asignó a la Fed.


En su discurso, Powell admitió el problema que ocasiona el aumento de precios y que la elevada inflación afecta a las familias, especialmente a aquellas menos capaces de hacer frente a los elevados costos de bienes de primera necesidad como comida, alojamiento y transporte.


Adicionalmente, se comprometió hacer un mayor control sobre la estabilidad y resiliencia del sistema financiero, incluyendo los riesgos de ciberataques y cambio climático.

Recordemos que los precios al consumidor en Estados Unidos durante el mes de octubre, si lo analizamos interanualmente, fue el ritmo anual más alto desde 1990.

El índice de precios al consumidor aumentó un 6,2% desde octubre de 2020. El IPC de octubre subió un 0,9%, la mayor cifra de los últimos cuatro meses.

Los principales aumentos de precios se dieron en los sectores de energía, la vivienda, los alimentos y los vehículos.


Lo que más llamó la atención, es que la inflación está aumentando más allá de los sectores asociadas con la reapertura.

En un contexto de sólida demanda, las empresas han aumentado constantemente los precios de los bienes y servicios de consumo al mismo tiempo que los cuellos de botella de la cadena de suministro y la escasez de trabajadores calificados aumentan los costos.

El repunte sugiere que una mayor inflación será más duradera de lo que se pensaba anteriormente, presionando a los funcionarios de la Reserva Federal para que pongan fin a las tasas de interés cercanas a cero antes de lo esperado y potencialmente para acelerar el ritmo de la reducción de la compra de bonos.


Este problema también se traslada a América latina.

Los aumentos de precios están superando los pronósticos de políticas monetaria en todas las principales economías de la región.

Por ejemplo, en Chile, este mes la inflación anual fue del 6%, en México del 6,2% y 10,7% en Brasil. En nuestro país, según el último informe del INDEC, la inflación interanual fue del 52%.


Los principales bancos y consultoras de Wall Street, pronostican que los aumentos promedio del costo de vida en América Latina terminarán el año por encima del 10%, el más alto a nivel mundial, y predicen que la presión sobre los precios al consumidor se extenderá hasta el 2022.




Mientras la región sale de su peor crisis económica en dos siglos, los latinoamericanos están mirando hacia las perspectivas de bajo crecimiento y rápida inflación.

Los bancos centrales de América Latina se están frente el aumento de tasas más agresivos del mundo. Un problema es que es poco probable que los impulsores de la inflación, como los cuellos de botella del transporte marítimo mundial y el aumento de los costos de las materias primas, sean derrotados con tasas de interés más altas.


Las tasas de swap en Brasil se han disparado, y los operadores ahora fijan tasas de interés de hasta el 12% en 2023, lo que sería el más alto desde 2017. La inflación de equilibrio de dos años de México alcanzó el 5,08% a principios de noviembre, muy por encima del objetivo del 3% del banco central, aunque desde entonces ha bajado de los máximos. La deuda denominada en monedas locales de las seis economías más grandes de América Latina ha perdido un 15% este año.


Uno de los problemas de la situación es que los aumentos de las tasas de interés y el aumento de los precios de las exportaciones de productos básicos no han reforzado las monedas locales, lo que agregaría poder para combatir la inflación al reducir el costo de las importaciones. En cambio, las monedas de Chile, Colombia y Argentina han caído al menos un 10% este año, mientras que el peso mexicano y el real brasileño también se han desplomado en menor grado.


Los precios al consumidor de Chile subieron a un máximo de 12 años debido en parte a los retiros anticipados de pensiones que han impulsado el consumo y la creciente demanda de productos electrónicos y automóviles nuevos.


En Colombia, el gobierno propuso una reforma fiscal que provocó una reacción tan severa que el ministro de Hacienda se vio obligado a dar marcha atrás.

Brasil está discutiendo cambios en su límite de gasto para dar cabida a nuevas transferencias de efectivo.


Cualquiera que sea el panorama fiscal, es probable que ninguna de las principales economías de América Latina alcance su meta de inflación este año. Brasil y México , las economías más grandes, probablemente terminarán el 2021 con una inflación al doble de sus objetivos.


Brasil ha aumentado los costos de los préstamos en 5,75 puntos porcentuales desde marzo, lo que representa el mayor aumento de tasas del mundo. Chile solo comenzó a ajustar en julio, pero ahora ha elevado su tasa 225 puntos básicos. Colombia ha agregado 75 puntos básicos a su índice de referencia y México ha agregado 100 puntos básicos.

La crisis inflacionaria en América Latina es solo otro factor que pesará en el crecimiento y la reducción de la pobreza en los próximos años.


Podemos sacar como conclusión que el problema inflacionario a nivel mundial no es transitorio. Como vimos anteriormente, tanto en Estados Unidos como en el resto de Latinoamérica, la inflación sigue incrementándose mes a mes y en sectores que no sufrieron por el cierre de la economía que ocasionó la pandemia.


Sumado a esto, podemos empezar a ver que las principales subas se dan en alimentos y energía que son los bienes que representan la mayor parte del ingreso en las clases bajas y medias. Estos aumentos en dichos rubros se dan por el aumento en los commodities como son el ejemplo del petróleo y gas en el sector energético y en el sector alimentario, en la soja, azúcar, trigo y maíz.

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